LOS VENEZOLANOS MIGRANTES
ALGUNOS PERSEGUIDOS POLÍTICOS OTROS DESPLAZADOS
Por Jacinto Sergent (*)
No comenzaremos por el desplazamiento del año 1000 que llevó hacia Venezuela a los primeros migrantes que se trasladaron desde las costas del Sur de Brasil buscando ocupar los espacios del actual Mar Caribe, al Norte del Sur, que ya conformaba gran parte del actual territorio venezolano y de su Fachada Norte que limitarían a partir de 1498 con algunos reinados de la ultramar Europa.
Desde el siglo XVIII Venezuela estuvo de puertas abiertas a la inmigración europea como también para sus descendientes nacidos dentro de los límites con la frontera colombiana, comerciantes llegados desde el viejo continente como inmigración con posibilidades económicas para la producción, explotación, procesamiento y exportación de cacao, hasta finales del s. XIX cuando los negocios de cacao fueron sustituidos por el cafetalero.
Ya entonces aquellas grandes casas de negocios españolas, alemanas y holandesas ocupaban ciudades privilegiadas en toda la Costa Norte y parte de los Andes venezolanos, dejando claro que el comercio con América iniciaba sus trayectos pasando de Táchira a Cúcuta desde 1832, observación importante cuando es sabido del cierre de éste paso fronterizo por cuestiones políticas en la actualidad del s. XXI.
La anterior oleada de inmigrantes del s. XX, algo más de 900 mil personas, fomentada por los gobiernos venezolanos desde el año 1948 hasta 1958, cuando Venezuela apenas contaba su población entre 5.000.000 y 7.000.000 de habitantes, daba inicio al cambio y desarrollo poblacional de todas las zonas que van desde el estado Zulia en el Occidente hasta más allá de las desembocaduras en Delta del Orinoco, en lo que se llama Delta Amacuro, donde eran requeridas mano de obra especializada para la explotación petrolera y la producción agrícola. En ese entonces acudieron a la cita muchos pobladores de Suramérica, principalmente inmigrantes colombianos, como se dijo antes, quienes aún conforman el mayor grupo poblacional de migrantes en el país.
Desde 1958 cesó la política de Puertas Abiertas. Igualmente continuó una segunda oleada de inmigración, más de 2 millones venidos, en su mayoría colombianos –cifras estimadas por encima de 1.350.000 trabajadores- no sólo por las conocidas razones económicas y políticas de varios países sudamericanos, sino por las inversiones avaladas del V Plan de la Nación venezolana que tuvieron mucho peso favorable para los trabajadores del Sur. Con el tiempo se le suma la migración de retorno iniciada alrededor de 1989 cuando disminuyó vertiginosamente el poder adquisitivo de la moneda venezolana. Es en esos años que muchos comerciantes venezolanos “emigran” buscando mantener su Nivel de vida sin muchas variaciones.
Desde esas fechas las puertas de la Nación Venezolana quedaron abiertas para la migración de retorno, aproximadamente 48000 personas iniciaron su avanzada en repatriada, y al mismo tiempo comenzó el éxodo por las mismas causas que dan ese origen a todas las ausencias “nacionales”: situación política, social y económica, es decir que el venezolano comenzó a vivir en carne propia las causas y consecuencias de encontrar soluciones económico-laborales por fuera de su ciudad o del país. Los primeros emigrantes alcanzaron algo más de 45000 venezolanos. Fue una primera emigración a cuenta gotas representada por muchos comerciantes que perdieron sus empresas a raíz de saqueos y el temor asentado sobre algunas acciones de “terrorismo financiero” y también pocos de quienes previeron los cambios en el sistema de políticas gubernamentales hacia una Democracia Parcial se sumaron a esa lista.
En 2002 se da inicio a la emigración de profesionales venezolanos, principalmente por los despidos masivos en PDVSA durante y posteriormente al Paro Petrolero, al poco tiempo sumaron más de 697000 venezolanos quienes cruzaron las fronteras. Muchos de ellos fueron contratados por empresas explotadoras y procesadoras de hidrocarburos antes de dejar el país. Les siguieron los pasos muchos médicos especialistas, más tarde comenzó el desfile de profesores universitarios, entre otros profesionales. Lo cierto es que para 2018 los profesionales y técnicos formados en Venezuela comenzaron a generar Opiniones Positivas “Globales” de ser la mejor inmigración de los países donde hubieran llegado, al extremo de ser causas de recelos por los empleados y trabajadores nacionales de sus países anfitriones. Hasta hubo temas conflictivos por la preparación y belleza de las mujeres venezolanas migrantes.
Los penúltimos en agarrar camino fueron los estudiantes -ya cursando el año 2018- en su mayoría recién egresados con títulos de Nivel Superior en sus manos, contando la cifra de emigrantes para el 2023 algo más de 7 000 000 de venezolanos distribuidos por todo el mundo. Fue en 2020 ese momento en el que se comenzó a notar el desmembramiento o fragmentación de la familia venezolana, aquello que en su oportunidad de Estado anfitrión constituyó la valiosa "célula fundamental de la sociedad”.
Son muchas ¨causas a enumerar, sus motivaciones muy personales: la imposibilidad de ejercer las carreras para las que se formaron durante años, frustraciones sentidas por la lentitud en los apostillados de Notas y Títulos Universitarios, algunos por sentirse acosados o perseguidos por agrupaciones de choque defensoras del partido gobernante tal como lo hicieron en su momento los “cabilleros” del partido gobernante a principios de 1960.
Estas separaciones físicas en los ostracismos particulares han afectado las emociones tanto de quienes se marcharon como de quienes se quedaron en terrenos propios. Las libertades de tiempos para los muchachos, sus cambios de hábitos, el agotamiento por verse ejerciendo dos y hasta tres tareas diferentes para lograr sostenerse en el país receptor, la impotencia al no poder cumplir los deseos, promesas y compromisos con sus familiares dejados atrás, además que tampoco van a ejercer las carreras por las cuales “se quemaron las pestañas” a punta de libros y pantallas de monitores, como también los nudos en las gargantas de sus familiares en las distancias que guardan silencios de sus propias realidades para no cargar más desesperanzas en las ya ocupadas mentes de sus allegados en exilio.
No todos piensan igual, también existen aquellos que quisieron aprovecharse de las buenas impresiones causadas por los venezolanos en el exterior. Aunque no se habla ni se responsabiliza a todos, sí se puede asegurar que fueron muchos esos caminantes en oleadas que llegados a sus destinos adoptaron las conductas apropiadas para los visitantes por fuerza mayor, es decir los “Desplazados” por estados de pobreza y hasta se habla (al menos en New York) de "infiltrados" para desmejorar la imagen emprendedora de sus connacionales.
En ese tema es suficiente evidenciar, motu proprio, las publicaciones de un tal “influencer” venezolano que hizo apología de la mala conducta, quien fue denunciado por miles de venezolanos para frenar las barbaridades que muchos llegaron a seguir y sin querer le otorgaron audiencia. Pero en EEUU tienen claridad de que “la policía de New York no juega carritos” y de resultar ciertas sus investigaciones (del NYPD) seguramente también serán restablecidas las certezas de que la inmigración en los diferentes países (donde aportan conocimientos) es la de profesionales universitarios venezolanos.
Las consecuencias están dadas para Venezuela: familias inmersas silenciosamente en el dolor por la separación de sus miembros. El futuro incierto de los adultos mayores seguirá su marcha. Más de 1 millón de niños dejados atrás bajo los cuidados de familiares mayores. Abuelos que nunca conocerán a sus nietos nacidos en otras latitudes. Los cambios negativos en las reservas de relevos poblacionales. La desaparición progresiva del gentilicio. Los incrementos en los índices de suicidios en adolescentes y adultos mayores. En Venezuela se avecina gran pérdida de recursos humanos para alcanzar el Desarrollo, será insuficiente la mano de obra necesaria para el crecimiento económico e infraestructuras, además se vislumbra una forma de imposibilidad cercana en la recuperación o reconducción de la Identidad y del venezolanismo al Ideario Nacional, y sin estos tampoco existirá Patria.
(*) Jacinto Sergent. Articulista, ensayista, escritor. Venezuela 28 de septiembre 2023
e-mail: jacintosergentg@gmail.com
Tema: La Familia y el Exilio (Revista Collage México)
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