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IDENTIDAD DESCONOCIDA

Por Jacinto Sergent 



No me siento sorprendido cada vez que compruebo el grado de Identidad Nacional que muestra muchísima gente de nuestra Nación, estén dentro o fuera de las tierras venezolanas, comenzando por decir que entre esos muchos “ciudadanos” desconocen nuestra historia, nuestro origen y por lo tanto nuestra cultura y diversidad repartida entre las regiones andina, occidental, central, oriental y guayanesa. Todos venezolanos con ingredientes autónomos de sus respectivas regiones. Aun así, con tal desinformación básica de la propia Identidad, creemos que somos cada quien erudito del nacionalismo. Suficiente con escucharlos hablar 10 minutos después de cinco meses fuera de su territorio, con algunas excepciones de gentilicio.

Uno de los pilares de la Identidad es conocer el linaje propio. Conocer es saber hasta los nombres de la cuartaabuela esposa de ese “tátara-tatara-abuelo y los de sus suegros, esa no es materia imposible y mucho menos con los avances desarrollados sin malos juicios de lo tecnológico. De eso se han ocupado durante siglos los genealogistas que conocen de la preexistencia de los actuales ignaros de sus propios ancestros; pero hoy mucha gente tiene acceso a esas páginas webs donde nuestros linajes ya están en un orden que con “inteligencia” y algo de conocimiento previo podemos completar, no por el burdo esnobismo de repetir al caletre para parecer “intelectuales", sino para sentir verdadero Valor y Amor por nuestros ancestros.

¿De que nos sirve lo ancestral? Como ya lo dije, ello nos entrega por completo al respeto de nuestra Identidad, no se puede querer realmente lo que desconocemos “cada vez que desconocemos a los demás desconocemos nuestra propia existencia”. No podemos estar o sentirnos orgullosos de equis ancestro si en realidad desconocemos quienes son o quienes fueron, es allí cuando el apellido se pierde, no es en cada hembra nacida cuyos hijos y nietos desactivarán el lado masculino de su historia familiar. Mi lado materno es igual de genial que mi lado paterno y siento orgullo por ambos, más cada vez que reviso las historias del orden anterior a las bisabuelas maternas.

Dharma y Karma también son heredados como se heredan los apellidos. La rectitud, los Valores Morales, los méritos de aquellos… hasta el compartir con la otredad que es más que un Valor ladrillo de la sociedad. O sea que cada gentilicio lleva intrínseco tus Valores familiares y los míos. Es parte de la selección “pensante” de lo social, más allá de la selección genética basada en el “tremendo culo que tiene esa jeva” o el “está más bueno que comer con las manos”, aunque ellas, las chicas, también tienen su vocabulario clave a la hora de hacer referencia al físico masculino; que dirigir la mirada a la “calidad humana” de esa persona escogida para perpetuar los apellidos. Suficiente observar la sociedad y las familias desarticuladas actualmente.

Las familias desarticulas pueden ser vistas desde diferentes puntos de estudios; menciono uno para empezar, y es lo más seguro, que nunca existió una conversación-consenso de lo que se esperaba en la vida ¿hubo acuerdos de conductas? Y esto con respecto a todos los ámbitos de las parejas, lo que se espera, lo que gusta, lo que no y después hacer acuerdos, en especial sobre fidelidad, verdades y respeto a la relación ¿Por qué? Porque muchas de esas familias que permanecen operativas “por los hijos” terminan en relaciones tóxicas y hasta narcisistas que son transmitidas a los hijos. Luego siguen las relaciones tóxicas y narcisistas entre hermanos y así sucesivamente. Menos tóxico es separarse en cordialidad. Me consta que se puede seguir siendo amigos de la ex pareja.

El Dharma familiar se investiga, pero ya parte viene en nuestros genes, sí, la conducta también es heredada… de ambas partes, de padre y madre, más de uno que del otro en cada hijo. Lo mismo sucede con el Karma; pero este es más etéreo que genético. Dicen algunas escrituras religiosas que son castigos que padecerán los descendientes hasta por siete generaciones… ¡a la verga! Prefiero el dharma y las familias auténticas operativas, aquellas  que separadas por mutuo acuerdo se esfuerzan en formar a sus hijos de la mejor manera, sin insinuar lo malo del otro, en vez de “…sigo con él; pero ya no se le para” pretendiendo un equilibrio familiar inexistente que terminará en relación dominante-dominado, con su respectiva activación de Neuronas Espejo que serán copiadas por los hijos cada vez que observan a sus padres o personas de admiración.

Entonces no es tan mala la “oveja negra de la familia” cuando en realidad es detestada o rechazada por la agrupación o asociación de parientes narcisistas por ser el generador de “orden, respuesta y reacción” a esas conductas familiares, manifestadas por mayorías, que creen ser la familia correcta.

Me encantan las familias decimonónicas, donde el más anciano no es desplazado por el más fuerte de instinto animal. Cada día queda demostrado que la inteligencia es la verdadera “evolución de la humanidad”, mientras que los músculos y la astucia (ésta como comiquita de la inteligencia), no son evoluciones del cerebro sino de la conducta bárbara. Primero se debe valorar y respetar a los ancestros para luego poder decir con “entereza” que se tiene una verdadera Identidad y nunca porque lo dice las letritas de tu pasaporte.

 Imagen del artículo Cortesía de Dreamstime

Portada del Libro por el artista plástico venezolano Carlos Alberto Castillo

Edición Digital ref 5,00 envío vía mail o WhatsApp 14 páginas Género Cuento para gente grande Entrega viernes 2 de junio

 


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