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Cupido, Eros, Valentín

 Y QUÉ DEL AMOR


Jacinto Sergent (JaciSerg, 13 de febrero 2021)

 

El amor es un sentimiento latente y perpetuo que los humanos decidimos reservar para enfocarlo en la “persona indicada”, le otorgamos vida propia, le reconocimos edad, le pusimos límites y hasta se nos ocurrió seccionarlo en porcentajes. Hace poco noté que también existen normas de períodos a prueba y la nueva moda de “respeta mí espacio” cuando lo cierto del amor es querer estar, disfrutar, compartir espacios con ese Ser amado porque así lo exige el inexorable Tiempo.

Amor a Primera Vista no aparece por manifestaciones de hilos rojos… tampoco dorados ni de plata, no lo hay, no existe esa condición de amar por los ojos; más real es el amor decidido, acordado, alimentado y de conocimiento previo cuando se trata de seres pensantes y comprometidos con la relación y consigo más que con la otra persona. Cuando se asoma alguien -el tercero- que distrae esa atención, no es precisamente su responsabilidad de tercero, sino de quien desvió su atención de la relación, pues aceptó a su conveniencia relacionarse sin compromiso de amar.

No hay 14 que valga, ni Valentín ni San Antonio. Estos tiempos no son de quedarse para vestir figuras de templos, ni ser rezanderos de velorios, menos de perder días cuidando nietos para que nuestros hijos salgan con sus parejas -aunque una vez me quedé varios días cuidando de mi nieto recién nacido mientras mi hija disfrutaba una paseadita por Brasil, mis días felices-. Yo todavía ando a tiempo de escaparme o buscar pareja en vez de atesorar canas y arrugas. Valentín y sus flechas van por mi cuenta.

Pues sí, para mí el amor de pareja es un sentimiento muy real, siempre presente, buscando o esperando la figura humana donde enfocarlo en acción de préstamo, es mi amor y lo puedo enfocar en tu Ser y llamarlo por tu nombre mientras estés dispuesta a aceptarlo bajo acuerdos y compromisos. Nunca a Primera Vista porque eso es atracción y tal vez química, tal vez conexión, cualquier tal vez… mientras no sea deseo y piel; eso muere en la mañana.

A mi edad ya son suficientes los recuerdos. No hay tiempo de ser selectivos ni de períodos de prueba para perder el tiempo. No es tiempo de aventuras ni andar de noviecito cuando ambos hasta abuelos podemos ser y tal vez lo somos. Aún falta mucho para llegar al renunciamiento, queda mucho, eso sí, para disfrutar la diversión entre risas, abrazos y mimos “puros” sin apuros, de chistes, largas conversaciones, hacernos traviesos, mantener el brillo en la mirada. No del renunciamiento, sino tiempo de disfrutarse uno al otro en Amor, por lo menos 30 a 40 años y un poco más.

Es el destino de todos, así que no te apresures en encontrar otra pareja diferente a la que tienes hoy, mejor construye compromiso en ese amor para el resto de tu vida. La realidad es que No Hay 14 que Valga, se ama cada día.

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