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DEPRESIÓN, FINAL Y AUTOCORRECCIÓN


por Jacinto Sergent *

Vista Cerro Kairoi (J. Sergent)

Esa gente del campo, nacida, criada y sepultada en su misma tierra. Esos de pieles mustias por cada una de esas jornadas bajo mosquitos, sol y lluvia inclementes. Toda una vida bajo el sombrerito comprado o ganado con orgullo y su hoja de liniero o rozador envuelta en papel de periódicos viejos, esos mismos que también usaron para limpiarse el trasero después de ocultarse a cagar pudorosamente detrás de los matorrales. Esos que nunca padecieron por verse obligados a pagar un hotel para acostarse con la chica que les gustó desde pequeños y la esperó hasta verla crecida.

 

 Aquellos que construyeron sus hogares de bahareque para no seguir llevándolas (a sus chicas) a esos mismos matorrales ahora con hojas de bananos tendidas sobre la tierra para amarse con pasión. Esa gente de campo que comía lo que sembraba en su conuco, curaba de sus males con hojas recogidas en los bordes de paredes de tierra y también con sus orinas vertidas sobre la piel o bebidas como jarabe. Esa misma gente que muere allí de tristeza porque su pareja falleció al ser envenenada por algún animal de ponzoña… esa gente sobreviviente muere de vejez, de recuerdos y de soledad… pero nunca de la moderna depresión.

Esa gente de campo adentro, más allá de las ollas de aluminio, que nunca conocieron el peltre y el taparrabos era su mejor outfit. Aquellos donde la sabiduría y el poder de la tribu era y es compartida entre quien ganó más batallas por valiente y aguerrido junto a la chamana que hace las predicciones antes de acudir a una pelea, invoca a los espíritus para transmitir sus consejos, cura a los enfermos con esas plantas misteriosas y sus fabulosos poderes ocultos. Ellos viven de observar y repetir patrones de supervivencia como alejarse del alcance de los felinos, pero también aprendieron a ganar sus espacios como los felinos. Aprendieron a ganar el mando cuando el más joven y fuerte vence al más experimentado guerrero.

 

San Diego desde Cerro Kairoi (J. Sergent)
Por ser humanos aprenden a negociar en vez de matarse unos a otros. Deciden honrar al experimentado jefe anterior ascendiéndolo a la jerarquía de consejero. Crearon así el círculo de ancianos que aún existe. Algunos mueren en guerras, otros fallecen sobre un chinchorro de moriche. Aún quedan tribus nómadas,  recolectores, cazadores, guerreros. También son arquitectos desde que fueron enterrando a sus muertos para protegerlos de los depredadores y así mantener intactas las almas para la eternidad. Adelante mejoraron sus técnicas funerarias aportando la misma idea para proteger sus cuerpos mientras siguen con vida.

“Todo está a la mano”, eso sí que es buen consejo de sus ancestrales chamanes: háblale de la dote a sus padres, la mejor tierra para cultivar es aquella, la madera más flexible para fabricar un arco es… “todo está a la mano”; no eran iguales a los actuales chamanes mediáticos  “puedes construir todo lo que deseas”, el pasado ancestral no era asunto de Positivismo Tóxico, nadie te mandaba a alcanzar el logro sin ponerse en la planta de tus pies. Y es que en el presente ningún otro va a andar con zapatos prestados porque sabe que le arderán las ampollas.

Existe toda una cadena de porqués para que muramos de depresión, toda la lista pertenece a la zona de confort, no al Desarrollo. El trueque es sano y también la sal como instrumento de pagos. En el pasado los recolectores notificaban a la aldea sus descubrimientos de alimentos, eran suyos pero igual los aportaría para los alimentos de todos. Era su dote, se hacía notar para conquistar algún amor o alguna jerarquía dentro del clan. En ellos no hubo diferencia entre recolectores, tejedores, techadores, cargadores; solamente era privativo al hombre el ser guerrero.

 

El Morro visto desde Kairoi (J. Sergent)
En el momento que los hombres dejaron de pertenecer a tribus y clanes perdieron las tierras y sus dones, pero de eso no tiene culpa el planeta. Civilizadamente le asignaron precios a las plantas y sus cosechas, parcelaron los espacios y crearon fronteras limitando los pasos. Muchos fertilizantes salieron de la misma tierra y también se decidió sobre la mesa cobrar por apilar las hojas barridas llamándolas compost. Ahora no se coopera para levantar las viviendas entre todos, las venden listas para habitar. Hoy se manifiestan hombres recolectores de centros comerciales a cambio de pasar un plástico o marcar unos números que no se enviarán en señales de humo pero sí a través del WiFi.

Cambiaron las formas de pagos y a continuación quedaron agotadas las esperanzas de vida gracias a las guerras territoriales desde que el botín a repartir fueron las mismas tierras conquistadas. Un verdadero salto fue pasar de recolectores/cosechadores a trabajadores nómadas compulsivos (migrantes del s. XXI inclusive) durante el  transcurso de siete mil años. Quedaron atrás en el olvido Babaji inmortal, también un Matusalén de 969 años. Hoy se sabe de cigotos que no avanzan por cualquier motivo, el hombre muere más pronto de lo esperado y la zona médica de confort de algunos forenses es el Covid-19 y más acá.

Hoy no se lucha por territorios a repartir. Los ojos abiertos visualizan que ahora los territorios en disputas son las ideas, allí también hay muerte y no hacen falta las guerras ni la vejez. Se va desarrollando un nuevo asesino: Fase 1, alarma ¿Qué hacer; pelear o evadirse? Fase2, resistencia; déjase ir administrando los recursos mientras mejora la situación (esfuerzo sostenido, cambios emocionales, manifestaciones físicas y mentales). Fase 3, agotamiento o extenuación; se perdió la capacidad de adaptación (hipertensión, ataque al corazón, úlceras, trastornos gastrointestinales, migraña, alteraciones dermatológicas, infarto de miocardio… muerte súbita). Tanto Resistir para morir sin salir del pensamiento.

J. Sergent en Yacimiento Arqueológico (A. Diaz)

El escenario más complicado de esa gente de campo fue estar en la Fase 1 sabiendo que ese estado de alerta no se quedará para siempre, solamente durará el tiempo necesario para defenderse o huir del estresor. La Era Industrial, la Modernidad, la Globalización cambiaron las formas de morir. Hoy se vive en una secuencia de urgencias o estados de “cuando no es una vaina es otra” que se van acumulando impidiendo dejar atrás el estado de alerta y de seguro muchos lo han vivido en mente propia.

 Aunque no son padecimientos sólo para los migrantes ¿Huir o actuar en el territorio propio? Nadie huye ni se defiende si no existe alguna situación de alerta, también afecta a quienes se quedan y no cesan de defenderse aunque sea de manera pasiva. Las posibles causas de muerte actuales sobrevenidas al distrés les llaman depresión y una de las principales es la Depresión Endógena: seguramente es lo que sigue luego de la depresión circunstancial si no se le ha encontrado solución a los episodios emocionales generados como respuesta a ciertas circunstancias externas.

La depresión endógena resume un cúmulo de sensaciones y sentimientos transformados en: trastorno afectivo mayor caracterizado por una conducta persistentemente disfórica (en especial financiera y laboral) propiciando el desinterés en las actividades que antes fueron placenteras, además de ansiedad, irritabilidad, miedos (conocidos o desconocidos), melancolía por causas reales o imaginarias, cambios del apetito, del peso y del sueño, agitación o retraso psicomotor, disminución de la energía, sensaciones de inutilidad, desesperanza o culpabilidad, dificultad para concentrarse o pensar, toma de decisiones impulsivas, ilusiones y alucinaciones e ideas de muerte o pensamientos suicidas o de dañar a otros.

Para esa gente de campo el paraíso queda allí, sin Adanes ni Evas y mucho menos los frutos prohibidos. El agua vital siempre estuvo a la disposición, tanto así que se nadaba en ella. Tal vez ya no cabían más gentes en lo que llaman Europa, pero pudieron crecer en los espacios que aún están deshabitados que con cortesía se pudieron compartir. En India y China, con tantos indianos y tantos chinos exceptuando a Gengis, aún les sobran tierras donde convivir y comer, son capaces de adaptarse a sus entornos como sabemos que se adaptaron los saharauis quienes disfrutan de sus oasis cuando andan sin atragantarse de las arenas del tiempo.

No es fácil enumerar la cuantía de efectos estresores externos en medio de estos caos de la Era del “cuando no es una vaina es otra”, pero sospechamos que las cifras de suicidios entre adolescentes, jóvenes, adultos,  Tercera Edad y hasta uniformados será o es abultada y de seguro esa lista breve de sensaciones inscritas en la Depresión Endógena acumula las tres Fases en cada una de esas decisiones verdaderamente vitales. Hay que comunicarse, no todos quienes escuchan se van a esconder para evitar ser paños de lágrimas sabiendo que los desahogos son necesarios y no precisamente para ser motivos de burlas en algunas Redes Sociales donde abundan los falsos gurúes que son desenmascarados a diario.

Son muchísimas las causas que son piedras de tropiezos repetitivos para las personas de este siglo, aquí no entra ese refrán sobre “no tropezar dos veces con la misma piedra”, explicar las diferencias entre los estresores interiores de los exteriores siempre conlleva a discutir en que todos los estresores son internos; pero no es así cuando las causas externas no están en nuestras manos el lograr sus soluciones. No siempre se debe huir, a veces no se tienen las herramientas completas para lograr el viaje de ida y es entonces que esos estresores exteriores se vuelcan al interior horadando las Redes Hebbianas ya construidas con sus graves consecuencias personales.

¿Qué hacer cuando no se puede huir de las causas? Jamás caer en la  resignación; pero tampoco enfrentarse a los monstruos, en todo caso afrontar el impacto de cada piedra por separado. En algún lugar se dice sobre los muertos “nunca será olvidado, pero se debe continuar viviendo” esos estresores exteriores son los muertos, se continua la vida sin ignorarlos, sólo se evita el cruzarse en sus caminos conservando la conducta pro supervivencia, aunque a veces toque coexistir circunstancialmente con el enemigo. Es cuando entran a la escena  las fortalezas que se tienen ocultas para poner de lado la impotencia, ya que ésta sí atañe al interior.

Parque Metropolitano (J. Sergent)
El principal enemigo público, causante del estrés, que lleva al hombre a sus estados depresivos (Distrés o Estrés Crónico o Estrés Malo) cuando se encuentra en Fase de Hipercortisolemia es interior aunque sea activado por sucesos exteriores; la manera de equilibrarlo es enfrentándolo  a su oponente la Serotonina que es interior y es activado a voluntad siguiendo o adoptando estilos de vida que mantienen al hombre en mayores estados de felicidad aunque tenga sus estallidos negativos momentáneos.

Esos “quiérete a ti mismo” deben ser entendidos  como el disfrute de hacer el bien para sí mismo; no excluye el disfrutar –también- al hacer el bien para los demás, porque hacer el bien se disfruta en los diferentes planos del humanismo donde tienen sus residencias permanentes los planos mental y espiritual. En otros tiempos las mujeres se sacudían las depresiones comprando zapatos para ellas junto a algunos obsequios para sus seres queridos, y los hombres saliendo a tomar cervezas con sus amigos y pagar la cuenta (aunque el alcohol no es el remedio en este caso, sino la salida con sus amigos).

Las primeras tareas a proponer es transformar el estrés a nuestro favor, ir encontrando las soluciones a nuestros conflictos sin permitir que se vayan acumulando mientras espera el después. Eso del Wu Wei taoísta trata de saber esperar mientras germina la semilla en “el espacio de todas las posibilidades”, es decir que el hacer sin hacer no es igual a esperar un milagro. Se debe hacer o sembrar para poder recibir o cosechar. Deponer la tristeza y la depresión va tomado de las propias manos y comienza con el decaimiento que induce a la mala alimentación o comer mal, y comer mal envuelve en ese círculo vicioso que refuerza el decaimiento.

Actitud “esa es la actitud” los memes tienen la razón sin llegar a enredarnos en Positivismo Tóxico porque sus mensajes siempre (o casi) van directo al recado. Mantener mentalidad positiva comienza al descubrir por cada quien su calma, paz, sosiego que se llega a sentir al cambiar para mejor las ideas y pensamientos. Es tomar la decisión de planificar el paso a paso para alcanzar los propósitos en vez de proyectarse al ruedo aceptando cualquier cosa que pueda suceder y justificarlo con “eso es lo que hay”. Claro que existen apoyos para activar la serotonina y reducir la producción de cortisol: controlar los nervios (respiraciones, buenos pensamientos, desviar las situaciones activando el hemisferio contrario a su causa, etc…), razonar el mensaje enviado desde la amígdala cerebral a los lóbulos pre frontales (LPF) minimizando los estados de alerta a través de la observación disciplinada del entorno: meditación, relajación, ensoñación, yoga, taichí, Qi Gong entre otras prácticas.

No es tarea complicada visualizar las conductas y modos de vida de la gente de campo o mejor aún la de aquellos ancestros vivientes que desconocen el aluminio entre sus utensilios de cocina. Para empezar cocinan en ollas de barro (cerámica primitiva). Pensemos un poco en el pan americano -la arepa y el budare- las crónicas describen que en Macuro el pan de maíz era asado en budare de barro. Así que es mejor eliminar el aluminio de las cocinas. Aquella gente de campo no contaminó su cuerpo con metales tóxicos ni derivados plásticos perjudiciales. A esto llaman el primer paso para mejorar la alimentación.

Los alimentos también nutren a los neurotransmisores, es decir que la mala alimentación no es sólo un círculo vicioso, sino que afecta directamente la conducta a través de lo que se traga. De allí que sin sintetizar los alimentos también pasan a ser medicamentos naturales. No está de más visitar al nutriólogo en esos casos de estrés crónico y escuchar sus sugerencias alimenticias para minimizar el estrés, la tristeza y la depresión. De igual manera en algunas de estas líneas habrá sugerencias iniciales que para nada van a sustituir la visita a los médicos especialistas.

Parque Metropolitado (J. Sergent)
Como ya se mencionó la función de la serotonina en compensar el estrés, también hay que decir y se debe encontrar a través de la alimentación que la serotonina se pueda sintetizar de manera natural en nuestro cuerpo dándole aportes de triptófano que no es producido en nuestro cuerpo, sino que es obtenido de los alimentos, especialmente de: queso, pollo, huevos, pescado azul, Omega 3, leche, semillas de girasol, maní, semillas de auyama, de ajonjolí, frijol de soya, pavo, piña, aguacate, ciruelas, cereales integrales, legumbres, espinaca, remolacha, zanahoria, apio, dátiles, brócoli, acelga, plátanos y chocolate negro. La serotonina también tiene sus enemigos naturales que deben ser evitados: grasas saturadas, azúcares y carbohidratos simples.

La ingesta de alimentos favorables para la producción de serotonina no surtirá el efecto buscado cuando no es acompañado de caminatas diarias; el sedentarismo también es enemigo de la serotonina y por lo tanto es aliado de la tristeza, la ansiedad, el estrés y por supuesto de la depresión. Las caminatas al aire libre y sus complementos en esas máquinas de los parques y avenidas facilitan el metabolismo de la serotonina. Tomar sol es parte de la tarea, la vitamina D potencia el efecto en la producción de serotonina. Por eso el combo es ejercitarse en un ambiente bucólico en medio de la naturaleza, como está escrito en un muro: nutrición emocional pura.

Pero no todo es actividad. Entre las armas para enfrentar los estados depresivos se encuentra dormir las 8 horas que enseñan los maestros en la escuela. Así que también se debe evitar el insomnio. Algunos Naturópatas se especializan en hacer descansar sin recurrir a medicamentos adictivos ni invasivos, por ejemplo Acupuntura, muy efectiva; Medicina Tradicional China, Medicina Ayurvédica, Practitioner Bach, Digitopuntura y en especial las infusiones relajantes, principalmente la de bananos.

Evitar largas horas de soledad. Es necesaria la socialización, hablar sin acoquinar a los demás, pero encontrando una manera sutil de descargarse de emociones negativas sin trasladar el estrés a quienes escuchan. Buscar y aceptar el apoyo en los momentos necesarios. Escuchar música clásica y otras melodías relajantes. La pensadera rumiante puede ser corrosiva, es mejor meditar que permanecer inmerso en los problemas “actuamos y esperamos resultados, no milagros”. Estar conscientes de que el alcohol es depresivo y además nubla la mente y baja los niveles de serotonina.

El cerebro ha evolucionado para ser entrenado. Es allí donde las opciones de supervivencia son decididas. Se va actuando en nuevas costumbres que fortalecerán las mejores respuestas positivas automáticas o las acciones pro supervivencia. Para cerrar cito al autor de éste artículo "La recomendación, para fortalecer la creación de nuevas Redes Hebbianas, adaptadas a la actual tendencia de ‘vida expresa’ y que permita mantener la calma en los hechos cotidianos, conservar habilidades innatas para la resolución de conflictos, sortear los obstáculos de la propia genialidad del hombre y por supuesto adaptar la reacción automática pro supervivencia en poblaciones modernas es mantener la costumbre natural de observación al mínimo detalle mientras es realizada la caminata en parques naturales de las ciudades." En “Caminar, Fórmula Anti Estrés”.

 

*Acupuntor Antiestrés, Psicoterapia Floral (en curso), Psicoacupuntura Ancestral (en curso), Practitioner Bach Registrado VZP-2016-0420 G, Genético Acupunturista Certificado 072 Escuela de Medicina Tradicional China Cun Kou, Diplomado Control del Estrés Cecip – Neurocapital Humano 2012, Metodología de la Investigación en las Neurociencias IAEU 2013

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