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HABILIDADES EN LAS CONDUCTAS SOCIALES

Por Jacinto Sergent

Existen creencias desplazadas de los géneros, de allí esa forma de actuar tan desenfrenada en cuestiones sexuales. La responsabilidad viene precisamente del Positivismo Tóxico en las relaciones familiares. Éstas, las habilidades sociales positivas, siempre han mostrado aspectos “favorables” en lo que se refiere a la programación de conductas apropiadas para todos, pero también surte el efecto contrario cuando son excedidas las atribuciones de padres, representantes y familiares cercanos que permiten algunos tipos de crianzas llenas de libertades que sólo les otorga algunos minutos para librarse de lo esencial como lo es el aporte de la “familia” a la sociedad.

Existen familias buenas y familias malas con su desfile de ámbitos intermedios entre lo bueno y lo malo, además se debe tener en cuenta el hecho cultural del entorno donde lo que es bueno para algunas familias es malo para otras. El punto es que la familia, sea buena o mala, es el ejemplo a imitar. Ésta idea también debería llevarnos a la auto revisión del modelo que en el pasado proyectó la propia familia, la que encabezamos hoy y la que veremos llevar por los miembros que aprendieron en nuestras propias escuelas hogareñas.

Un asunto es pretender romper el molde donde aprendimos el modelo familiar de antaño, esa cultura hogareña de la mesa repleta de gentes comiendo con puntualidad junto a la cabeza de familia. En oportunidades eran familias numerosamente compuestas; otro es pretender crear familiaridad en ausencia aunque el grupo duerme bajo el mismo techo cada noche. Desde hace tiempo nos permitimos aceptar cambiar la mesa reunida del hogar por el desapego fortuito al amor de familia cuando todos nos fuimos de shopping y durante el receso hubo provecho de escapada del tedioso círculo en la mesa con las mismas caras de siempre.

El mal manejo de los gestos, tonos de voces, outfit  hogareño, frases… son parte del “todo” familiar que quedará registrado en nuestra memoria y también formarán parte del repertorio archivado en nuestras neuronas espejo. Pero ese cómodo asunto de dejar a la calle la distracción de los muchachos para que los “responsables” de su crianza puedan descansar (queda entendido y claro que ser adulto “mama” no es fácil, se necesita un descanso), también es un centro de “atención focalizada” en el aprendizaje de todo lo que no se llega a ver en el hogar.

Cuando se pasa al “segundo hogar”, la escuela, se habla de Habilidades Sociales, se puede afirmar que se trata de las relaciones interpersonales aprendidas. Estas habilidades, como lo menciona Monjas, M. y otros (1998) en “Las habilidades Sociales en el Currículo” (Pág. 18) “… son capacidades o destrezas sociales específicas requeridas para ejecutar en forma competente una tarea interpersonal”; de este concepto se desprende la idea de que dichas habilidades son importantes para las relaciones interpersonales positivas.
 
Otras características deben estar presentes en ese inventario de la personalidad para mantener la armonía en el contacto humano, hasta se puede llegar a mencionar el estado de  higiene personal como un requisito indispensable para una interacción mucho más positiva. Ahora bien, al hablar de habilidades, hacemos referencia al conjunto de conductas aprendidas: saludar, responder al saludo, hacer una solicitud, decir NO, expresar sentimientos, hablar de situaciones agradables y positivas, entre otros. Sólo que éstas características deberían llevar una pesada carga, nada colapsible, desde el hogar.
 
Pero en la realidad cotidiana también se interactúa con sujetos que no aprendieron o no pueden direccionar las habilidades sociales en momentos que deberían manifestarlas. Esta situación es explicada por Gresham (1998, citado por Kelmanowicz en 2006: “Las habilidades sociales en la infancia y su impacto en el desarrollo de la autoeficacia”), donde expresa: 
 

El modelo de déficit de habilidad, o de déficit en el repertorio conductual hace referencia a aquellas situaciones en las que la habilidad no está en el repertorio conductual del sujeto, ya sea porque nunca la aprendió (por carencia de modelos apropiados o de estímulos), o porque si bien en algún momento lo hizo, ésta no fue lo suficientemente reforzada para que el niño la incorpore permanentemente en su repertorio conductual. En cambio en el modelo de interferencia o déficit de ejecución nos encontramos con niños, adolescentes o adultos que sí poseen la habilidad dentro de su repertorio habitual de conductas, pero factores cognitivos, emocionales y/o motores impiden o traban la ejecución de las habilidades sociales en los momentos requeridos. Algunos ejemplos son: pensamientos depresivos, inadecuada posibilidad de tomar la perspectiva del otro, bajas expectativas de autoeficacia, miedo, ansiedad, comportamiento impulsivo y/o agresivo, atribuciones inexactas, discriminación social, entre otras.

Los modelos: déficit de habilidad y el de interferencia o déficit, van aclarando que, más allá de la condición innata que busca la perfección del ser (Boeree, s.f.), las habilidades sociales se adquieren a través de la orientación y modelado, observación, intercambio, experiencias directas y los aprendizajes verbales e intruccionales; pero se debe evitar que estos ejemplos no de conviertan en eficacia temporal.

En trabajos que aún mantienen vigencia, aunque cuentan con más de tres décadas, como en las definiciones de Gresham (1986, 1988), donde señala que la definición de habilidades sociales está contenida en tres tipos, a decir:

a) Definición de aceptación de los iguales

En estas definiciones se usan índices de aceptación de los iguales o popularidad. Se consideran niños socialmente hábiles los que son aceptados o populares en la escuela o en la comunidad. El mayor fallo de estas definiciones es que no identifican los comportamientos específicos que se relacionan con la aceptación de los iguales.

b) Definición conductual

Se definen las habilidades sociales como aquellos comportamientos específicos de la situación que maximizan la probabilidad de asegurar o mantener el reforzamiento o decrecer la probabilidad de castigo o extinción contingente sobre el comportamiento social propio. La premisa que subyace a este tipo de definiciones es la adquisición de habilidades interpersonales específicas que permiten a uno experimentar relaciones con otros que son personal o mutuamente satisfactorias.

Estas definiciones tienen la ventaja que se pueden identificar, especificar y operacionalizar los antecedentes y las consecuencias de los comportamientos sociales particulares con fines de evaluación e intervención. Sin embargo, esta definición no asegura que los comportamientos identificados para la intervención sean de hecho socialmente hábiles o socialmente importantes.

c) Definición de validación social

Según este tipo de definiciones, las habilidades sociales son aquellos comportamientos que, en situaciones determinadas, predicen importantes resultados sociales para el niño, como por ejemplo, aceptación, popularidad o juicios de otros significativos.

Las habilidades sociales son, por tanto, un conjunto de competencias conductuales que posibilitan que el niño y luego el adulto mantenga relaciones sociales positivas con los otros y que afronte, de modo efectivo y adaptativo, las demandas de su entorno social, aspectos estos que contribuyen significativamente, por una parte, a la aceptación por los compañeros y, por otra, al adecuado ajuste y adaptación social.

Para Martinez, D. (s.f) “Habilidades Sociales”, la autoestima es un factor primordial para lograr estados positivos en el intercambio social por aquello de los comportamientos adquiridos:

El conocimiento adquirido por una persona durante el curso de su desarrollo se estructura con el desarrollo completo de sus habilidades lógico-deductivas durante el periodo comprendido entre la adolescencia y la adultez. La habilidad para trasformar los propios procesos cognitivos y emocionales en objeto del pensamiento es la condición que permite al individuo a empezar a descodificar y conceptualizar su conocimiento anteriormente adquirido. Con la emergencia de destrezas que resultan del pensamiento abstracto, los individuos pueden finalmente empezar a explicar y ubicar en teoría y creencias una gran parte de lo que antes era conocido de forma tácita y directa; estas teorías corresponden a aquellos aspectos del autoconocimiento, de lo que las personas han tomado conciencia y con lo que definen su identidad personal; en otras palabras, la formación de la imagen de sí, corresponde a una nueva construcción, llegando a alcanzar un nivel superior en la expresión de la personalidad, es decir si se logra introducir en el contenido de la personalidad en la historia del contenido aprendido entonces pudiéramos decir que se ha alcanzado un nivel superior de expresión de la habilidad social en correspondencia con la imagen de sí.

Lo anterior describe las habilidades sociales dentro de un nivel “superior” de la personalidad, mientras que al mismo tiempo le da fortaleza al aprendizaje y la orientación para que dichas habilidades sociales sean siempre positivas. De allí la importancia de motivar estados de optimismo en los niños, adolescentes y adultos de cualquier edad, para que se entienda que pensar de manera positiva les hace sentir mejor y les permite interactuar bajo comportamientos donde imperan las emociones y sentimientos positivos.

Un Ser optimista transita el camino del conocerse a sí mismo, desarrolla una postura activa, construye sus propios puntos de vista, es decir que llega a alcanzar un nivel superior de la personalidad y por lo tanto de la expresión de la habilidad social “en correspondencia con la imagen de sí mismo” desarrollando su autoconcepto enraizado, lo quiera o no, en las memorias iniciales de su vida familiar y sus primeras interacciones fuera de casa que normalmente se logran con los primohermanos, vecinos y compañeros de estudios, hasta que las alas permiten volar alto.
 
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AFORISMOS Y OTRAS LOCURAS QUE SE ESCRIBEN EN NOMBRE DEL AMOR Y DEL ENAMORAMIENTO 






RESUMEN DE LA COLECCIÓN

Aforismos y otras locuras que se escriben en nombre del amor y del enamoramiento persigue el redescubrimiento del amor de parejas en una sociedad separada en las distancias que mantienen relaciones y romances a través de la frialdad de un teclado y su monitor. Dicen que "amor de lejos... felices los cuatro" se trata de no caer en ese abismo del falso amor. El libro I “COMIENZO” corresponde sólo a los primeros 31 días de 2020, enero, mi promesa fue de 365 aforismos o pensamientos. 

 

Libro II

Aunque los meses no son mencionados como parte de los textos, cada libro puede ser leído independientemente de la página y libro que tomes de la biblioteca. Al principio pensé en una serie de 12 libros, cada número un mes; pero alguien, sin mencionarlo, me ayudó a mirar la posibilidad de reducir la cantidad de libros donde ninguno de los pensamientos quede por fuera, así que éste libro comienza por el aforismo 32, hasta el 123, que lo sitúa de febrero a abril. Los aforismos y pensamientos son para meditarlos con la intención de extraer la realidad, no para entrar en polémica. Están escritos de tal manera para ser adaptados a las realidades de los lecturas.

 
 

Libro III

El amor puede ser concebido en cualquier lugar, claro que eso depende de la madurez de cada quien. Es difícil y complicado al mismo tiempo definir cómo nace; pero científicamente se requiere el conocimiento previo suficiente para poder hablar de amor a primera vista. Una cuestión muy diferente es la atracción al primer olor o impacto visual, aunque al parecer las mujeres son más olfativas que los hombres quienes por naturaleza somos más visuales, sólo que no debemos confundir las atracciones con el verdadero conocimiento emocional del amor, ese no nace… se construye entre dos, con decisión y compromiso mutuos, de lo contrario durará hasta que aparezcan nuevos olores e imágenes más atrayentes que el actual.

Continuamos con los Aforismos y otros pensamientos, 365 en total, para reflexionar cada día en emotiva mayéutica nuestra mejor opción con respecto a los sentimientos íntimos que rara vez conversamos en consejos.

El amor tiene sus espacios románticos, aunque algunos osados optan por cualquier lugar para ciertos romances que no son ni siquiera para hacerlo. El amor de pareja es un asunto serio y de muchos compromisos “para dos” ¿Qué tal algunos pasajes por diferentes regiones? Digamos en relatos y crónicas para acompañar de otra manera los pensamientos y sentencias en mayéuticas que ayuden a canalizar esos compromisos en estos tiempos de tantas “libertades”.

Miradas en el campo “Hija única, padres fallecidos, heredó una hacienda ganadera, se vio forzada a lidiar en ese mundo para demostrar que las mujeres tienen la fortaleza y coraje para dar las peleas en cualquier ámbito. Uno pudiera no imaginarlas soñar el romance de los sonidos del arroyo en la loma, observando esos cielos estrellados surcados por lluvias de estrellas. Aún con su belleza física, su feminidad reservada sólo a quien logre desabozar sus deseos reprimidos y apasionados romances. Y es que el campo logra fortalecer el carácter y solamente deja ver emociones mustias; pero el amor que guarda con cautela sigue siendo virginal”

Pronto a la venta el Libro III de la serie “Los Espacios del Amor”


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