Por Jacinto Sergent
Entre las tantas nuevas formas de amar, en esos asuntos del amor sin la presencia del ser amado, veo la figura de uno de esos invitados intrusos aceptados social y moralmente, se trata del amor selectivo. Ocurre en los estados más íntimos de cada quien que lo practica. Es una manera de depurar la escogencia de pareja aunque ya se tenga la propia. Las experiencias lo van llevando a la continuidad natural de la especie mientras realizas la selección más apropiada para su perpetuación. Ya no se trata de quien gana la batalla para quedarse con la persona elegida, sino del encuentro a solas nada fortuito con aquella a probar la química física que pueda dar una respuesta inorgánica que, para lamentos próximos, pudiera resultar condicionada y cambiarnos la existencia.
Hoy sexualidad, mañana juego, pasado mañana amor. Aunque parezca un orden de instinto animal, pues, no me refiero a eso, sino al cerebro y ese triángulo donde están localizadas las funciones señaladas como partes operadoras de nuestras conductas tal vez adictivas. Están tan próximas unas a otras que para algunos Sexo, Amor y Apuesta llegan a ser vicios juntas o cada una por su cuenta haciendo de nosotros animales del placer. Sólo que a este último ritmo no se está escogiendo mejorar la raza, sino, complacer los deseos de la carne –aunque suene a evangelio- porque no es precisamente para alimentar al alma. Entonces se puede entender que existe diferencia entre estar enamorados del amor-sexualidad-azar y querer enraizar nuestras vidas a nuestra mejor selección.
Pocos humanos nos hemos dado cuenta que la evolución nunca ha sido más al cuerpo que al cerebro. El hombre hace miles de años que soltó la cola y camina erguido; pero le evolución del pensamiento es cada vez acelerada y generadora de cambios notables. Hace tanto que dejamos de usar la cola que llegar a ver alguna nos sorprendería; pero lo que sí ocurre es la admiración cuando aparece alguien con suficientes ideas para crear actitudes a emular sin convertirnos en su Doppenganger, mientras otros tantos, que siguen acciones de cuerpos ajenos, de a poco se vuelven marionetas guiadas por masas de pocos sesos. Hoy no es el momento del más fuerte, sino, de quien piensa en el desarrollo humano… aunque sigue existiendo el libre albedrío de vivir como se le dé la gana. Vivre et laisser vivre.
También tenemos interpretación propia y el derecho a entender según nuestras capacidades. Aunque parezca una locura cada cerebro tiene su propia forma y los hay femenino y masculino (sólo estos dos), siendo el femenino el evolucionado para dar órdenes de gestación al cuerpo y segregar naturalmente los químicos necesarios para lograrlo junto a todo aquello que está relacionado a las funciones orgánicas de la mujer. Claro que puede ocurrir algún caso de “quimera” y nazca un ángel –considerado asexual- pero a la inversa y lleve consigo un aparato reproductor mixto (hermafrodita) y genere gametos femeninos y masculinos. Pero esta condición no sugiere que haya nacido con su pareja. De seguro le tocará turno de seleccionar su compañía aunque tengan mucho tema por discutir.
El mundo, en general, unas veces hace circuito y en otras lo corta –o hace cortocircuito- aunque llevamos siglos pisando sobre el planeta nunca dejará de sorprendernos. Evolucionamos e involucionamos al mismo tiempo; pero eso deja claro que dos opuestos no logran mantener vivo el equilibrio; sólo ocurre en la teoría de Tao… el mismo sendero nos mata de aburrimiento. Seguimos creando “Listas” que nunca están listas. Seguimos escogiendo personas, tachamos unas pero incluimos a otras. Buscamos, rebuscamos, levantamos piedras, retiramos polvos, exhumamos recuerdos, somos arqueólogos de amores enterrados, soñamos tratando de envolvernos en hologramas que sentimos más allá de la Realidad Virtual 3D, pero nada nos complace.
La variación es uno de los vicios que se confunde entre las líneas del amor: hoy te extraño a ti, mañana a otra persona, así tal cual refiriendo mañana como el día siguiente, luego regreso a la primera persona para no perder esa emoción, después veré si es preferible la tercera persona o si se es capaz de caber una cuarta o quinta persona; ese es un paso donde los cuentos, dramas y falsedades entran en rigor. Esto es un amor alternativo dónde se espera obtener alguna forma de beneficio, algo se persigue, algo se caza para luego dejar todo por aquello de “el fin justifica los medios” y no importa los karmas, ni las huellas huecas o malos pasos que son tapados como lo hacen los gatos con su mierda.
Tal vez la naturaleza humana es de inconformidad o tal vez somos herederos de Goethe en esos amores románticos del 1700. Ojalá los amores sátiro, ninfómano, pervertido, platónico… virtual, se vuelvan sólo amor en ese triángulo cerebral de adicciones. Ojalá todas esas formas de amar se queden en la habitación donde sólo existen dos, una pareja sobre la cama, sin ropas, con caricias y la selección de nuestra vida en verbo de 2 en tiempo presente, sin dar cabida a la existencia de la infidelidad imaginaria. Sabemos que nunca se termina de conocer al complemento elegido, entonces sigamos buscando dentro del interior de quien ya tenemos en nuestro espacio y descubramos todo aquello que nunca antes logró expresar.
Ni se diga del “poliamor” esa especie de orgía donde ocurre de todo a conciencia de todos y es nombrado “amor” cuando más se asemeja a la ineptitud ante la formalidad o del irrespeto a la pareja o de la imposibilidad de mantenerse con una misma persona en la cama.
Uno de los tantos valores que ha perdido el ser humano es precisamente el Respeto, sobretodo el respeto hacia a si mismo y por ende se evidencia en la sociedad una gran falta de amor propio. Es triste ver cómo los jóvenes de hoy no saben de ese amor bonito que con respeto y aceptacion por el otro, se logra mirar que di existe.
ResponderEliminarGracias por leerlo y comentarlo como siempre
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