Por Jacinto Sergent
Puedo escucharte/ puedo mirarte bailar. Me divierte tu
sonrisa/ me enternece tu mirada vagando en el horizonte/ como que recuerdas el
pasado/ que se hace presente en tu memoria. Escucho tus historias de cada día/
las que quedaron y las que escribes al momento. Como cambias de argumento/ del
temor a la sonrisa/ de la firme seguridad a la dicha a la ternura y la penita.
Nunca pierdes la cordura/ aunque a veces no hay constancia/ no sé cuando estás
conmigo toda tú/ ni si es de noche/ o muy temprano/ o no es el día/ o
simplemente no estás. Amo escucharte/ amo leerte/ amo entenderte/ y recibir tus
regaños. Adoro tu aura/ que juega junto a la mía/ en esos sueños/ que me
desvelan/ cada vez que trato de atraparte en ellos/ sin dueños/ que mantienen
tanta libertad/ aunque me llevan contigo/ en las noches de alcoba solitaria/
con mi mirada que vaga/ buscando el encuentro/ en ese mismo/ tu horizonte. Al
despertar mi recuerdo/ sólo consigo recuperar/ algunos fragmentos/ de otro
nuevo momento/ que dormido y hasta despierto/ sueño que estás conmigo.
Me enxanto. Muy libdo.
ResponderEliminarGracias, Yese! por leerlo y comentar
Eliminar¡Simplemente, BE-LLÍ-SI-MO!
ResponderEliminarGracias, Claudia :-D
EliminarGracias por incluirme en este grupo, me siento honrada. Sabes que te admiro y quiero.
ResponderEliminarMe gustó mucho.
Gracias, Eli! Abrazos
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