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A UNA OSADÍA DE DISTANCIA

Por Jacinto Sergent

      A veces queremos estar cerca para ir a su lado las veces que queramos entregar afecto, pero no es por la medida que dejamos de hacerlo. A veces ocurre que esa distancia no se mide en kilómetros, ni siquiera en ganas; sino en atrevimientos ¿cuánto mide la osadía? A veces esta se aprovecha de los espacios para aumentarlos como que se trata de una lupa, sin darnos cuenta que los aumentos de las lupas son para tener la sensación de cercanía en vez de distanciar más todavía. Nunca los afectos conocen, como las ganas, la realidad de las distancias.

     Las distancias que alejan, son las mismas que acercan, sólo que las causas tienen diferentes consecuencias, lo que se aleja no es igual a lo que viene. Nunca es igual la incertidumbre a la experiencia, aunque el tiempo –la mayor distancia- nos permita madurar según las piedras del camino, y eso del confort nunca vuelva a ser la misma zona aunque se le parezca, aún con nuestros silenciosos intentos, aunque escribamos sobre la misma superficie, con la misma tinta, el mismo pulso y repitamos el texto; los borrones y tachones terminan por gastar la pizarra, las manchas nublan nuestra vista y la vida.

     La vida ya viene marcada por distancias irremediables, la muerte siempre ronda y todavía mancha y nubla. Duele. Pero también hay otras muertes físicas que respiran y andan sin ser zombis. Para añejar se necesita el encierro entre robles cortados a la medida, no de la caoba estandarizada. Son las ideas y los sueños con gríngolas que no se aceptan para seguir el mismo sendero sin alterar el rumbo; pero son otros siglos, otras costumbres superadas, la visera es hoy el ojo del barril sin el corcho, pero también hoy tiene mejor sentido la ventana en el ataúd.

      Hoy tiene sentido el “Espanto Móvil de Herman” que veloz se mueve entre los vivos, futurista en cualquier tiempo, en cualquier distancia, en cualquier momento. Transita lo mismo una cuadra que la vuelta al mundo, New York-Caracas-Santiago-Hong Kong-Transilvania. Son las ganas de Herman, son los medios de Herman, es la sobrenaturaleza de Herman sin llegar a Inteligencia Artificial. Inteligencia Post Mundialización tecnológica que nos permita ir y estar allí, dando afectos inesperadamente, salvando camino, tiempo, espacio y consecuencias… a una osadía de distancia.


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