Propósitos
Por Jacinto Sergent
Siempre y rara vez nunca llevamos ideas con ganas de tomar un sendero que nada tiene que ver con las decisiones, pero sí con la ¨fuerza¨ de la corriente que domina sin ser marejada de focas, corderos, remedos y modas. Tal vez se trate del ímpetu opuesto al destino, una trampa imperativa a medirse sí o sí contra los propios deseos de alcanzar “tu luz, tu paz y tu despertar”. Por ejemplo este instante de inspiración melódica nacida de “Come Rain or Come Shine” (Ann Hampton Callaway) que entra en cada intersticio de mí humanidad cuando escuchas ese jazz-blues de cafetería anterior a Bonnie and Clyde y su gran “amor patibulario”; pero todo es interrupción por parte de ese cyborg algorítmico opuesto a las mejores intenciones, que destruye los momentos humanísticos al separar la inspiración del lograr hacerla realidad tangible (el muy sin sentimientos Älgor¨ corta la música mientras tecleo). Cada día el mundo se asemeja más a “La Matrix”.
Para alcanzar la realidad de la inspiración prefiero caminar de pie que dar zancadas y brincos que me mantendrían más tiempo en el aire sin estar en la luna; no pisar tierra firme te deja en lo onírico donde todo ya es real de sólo pensarlo, pero no funciona igual en el mundo de acá donde nuestros sueños buscan ser tangibles y no tan colapsibles como lo psicodélico. No sé si alguno de mis lectores me acompañe en el gusto por las melodías de Duke Ellington, pero eso traslada a los pensamientos de aquellos años 30 del s. XX, donde al bailar te quedabas apoyado al piso en compañía de tu alguien especial, sin brusquedad, sobre ese “ladrillito”. Esos compases entre piano, bajo y percusión al ritmo del metrónomo, algo más, de 50 bpm son suficientes para marchar sin apuros hasta el tardío horizonte. ¡HEY! Eso parece la madurez, no vejez: pensar antes de hacer, hacer sin apuros, ralentizar los pasos… recordar los 5 años del chiita vs los 50 años del morrocoy.
¿Cuál será la inspiración del carapachudo? Esa no está en la programación de la Matrix, tal vez de allí que esa gran App apeló a la maldad (la maldad se cuela en todas partes) culinaria de muchos que sin ser chinos se atrevieron a crear el Pastel de Morrocoy. ¿Por qué su longevidad? De pronto el control de los latidos de su corazón de 30 lpm a 40 lpm. ¡Yo he estado allí! en 36 lpm, ocurre cada vez que duermo; pero en vez de sacarme de circulación me ha permitido permanecer con matrícula todos los años –sea el Gregoriano, Hebreo, Chino o el Vesak- y por nada del mundo real ni del onírico he dejado de soñar ni de proyectarme en mis propósitos. La idea es continuar, seguir adelante, con la terquedad de “Forrest Gump” y con algo más allá de la fidelidad de “Argos”, el can de Ulises. Tenemos o tengo mucho de la inocencia de Forrest, con sus sueños, terquedades, empeños, confianza… pero también sabemos o sé gruñir y morder.
Las ideas, sueños y propósitos nunca son individuales, nada más apartado de la realidad; siempre habrá la participación de muchos, por eso debemos estar preparados para gruñir-morder a los invitados, en especial a los no convocados, pero, también debemos reservar las ilusiones, la fidelidad, el espacio para ese alguien especial que también sabe bailar a ese ritmo algo más de 50 bpm con sus bradicardia nocturnas mientras duerme y sueña, con su coraza de tortuga de tierra, que se adapta a los diferentes ritmos sin brincos ni pisando en el aire de esos que justifica los apuros cuando se puede esperar un poco que “(…) ni el tiempo” pueda llevar la contraria. Siempre dentro del orden de la Energía Creadora, está el logro del objetivo cuando no olvidas el propósito, tal vez tropecemos piedras por llevar los pies muy cerca de la tierra en el camino, pero las piedras son esa materia prima, muchas veces necesaria, para fuertes cimientos que soportan las embestidas de la Matrix, “Algor” y otros contrarios.

Me encanta y destaco la frase ‘’debemos estar preparados para gruñir-morder a los invitados, en especial a los no convocados, pero, también debemos reservar las ilusiones, la fidelidad, el espacio para ese alguien especial que también sabe bailar a ese ritmo‘’
ResponderEliminarGracias! Me encanta que te encate
EliminarExcelente. Mantener el propósito .
ResponderEliminarA pesar de los tropezones. Tenemos toda la energía para ello.
¡Gracias por leerlo! Se mantiene el propósito aún con los raspones en las rodillas
EliminarSiempre dentro del orden de la Energía Creadora, esta el logro del objetivo cuando no olvidas el propósito.
ResponderEliminarSiempre con esa pluma maravillosa!